Consejos sobre ejercicio y alimentación

Uno de los métodos más populares, pero también el menos indicado es del de las “dietas hipocalóricas extremas” como medio exclusivo para lograr la perdida de peso. La perdida de peso que se produce al principio, no es principalmente de grasa corporal, sino que se debe más a las reducciones de reservas de glucógeno, tanto hepáticas como musculares y desde luego el agua que se asocia a esto glucógeno eliminado.

Efecto rebote

Lo más normal es que estos niveles se restablezcan en cuanto se abandone la dieta y se adquiera el peso original. Por otra parte, nuestro organismo posee mecanismos de adaptación y de defensa que durante estados carenciales intenta proteger al organismo aumentando los niveles de reserva, es decir, de grasa corporal. Ante el indicio de que se avecina un periodo de hambre nuestro cuerpo se prepara asimilando y llenando los depósitos naturales de forma más eficiente, provocando el famoso y conocido efecto rebote (más información aquí), disminuyendo el ritmo del metabolismo basal y acumulando grasa. El resultado final es una perdida de masa muscular magra y un acumulo mayor de grasa. No se trata de perder peso, sino también de ganar salud (y de perder grasa).

Evitar atajos

NO debe ser tan importante “cuanto pierdo” sino “como lo pierdo”. Debemos evitar estrategias, recursos y atajos para conseguir rápidamente el objetivo. Hay muchos trucos que funcionan pero solo a corto plazo, afectando a nuestra salud. Debemos de tener hábitos saludables, hacer ejercicio y cuidar nuestra alimentación. Ese es el verdadero truco.

¿Como quemamos grasa?

Con la realización del ejercicio de carácter aeróbico, el organismo, en primer término, obtiene la energía a través de la oxidación de la glucosa, este proceso es llamado también glucólisis.

Nuestro cuerpo echa mano de las reservas de energías, tales como hidratos de carbono, para posteriormente continuar con la obtención de energía a través de la oxidación de los ácidos grasos libres provenientes de la degradación de las reservas de triglicéridos (lipólisis). Esta transición de un reserva energética a otro no tiene un punto determinado y no sucede de forma repentina, sino de forma gradual y progresiva, y desde luego, depende de la duración e intensidad del ejercicio.

A lo  largo de un ejercicio mantenido, la utilización de un sustrato va tomando más protagonismo hasta que uno solapa al anterior. Con lo cual, es difícil establecer y determinar un tiempo de duración de utilización de los sustratos para su degradación  ya que depende de multitud de factores como la dieta, nivel de entrenamiento, tipo de ejercicio, etc.

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11 enero 2010 Un Comentario

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  • Laura said:

    Gracias por el artículo. Mañana mismo empezaré a tomarme las cosas de otra forma 🙂

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