El trastorno de bipolaridad

El trastorno de bipolaridad es una enfermedad mental bastante grave.

Se sufren alteraciones del estado anímico constantes, que pueden ser de euforia excesiva, llamadas “manías”, o períodos de gran tristeza y angustia, llamados “depresión”, incluso hay casos en los que se mezclan ambos en un mismo momento.

El trastorno bipolar se trasmite de forma hereditaria, y muchos son los factores que podrían desencadenarla, como por ejemplo el estrés, las drogas o el insomnio entre otros.

Una vez que se detecta la enfermedad es bastante el riesgo de sufrirla durante el resto de la vida y tener recaídas si no se trata correctamente. Es muy importante realizar el tratamiento de forma continua e ininterrumpida para que no haya graves episodios de recaídas. Una persona bipolar podría tener una media de cuatro episodios en los diez primeros años de la enfermedad, aunque esa cantidad es relativa, y como siempre varía según el caso.

Los períodos de tiempo que duran estos episodios son variables, pueden durar tan solo unas horas, unos días o incluso llegar a durar años. Los períodos maníacos probablemente tengan una duración más corta que los estados depresivos, que pueden superar los seis meses y siempre suelen ser más largos.

Tratamiento para la bipolaridad

Se puede tratar a los enfermos con medicamentos y con terapia.

Los medicamentos que se usan en primer lugar para estabilizar el estado anímico del paciente son: carbamazepina, lamotrigina, litio y valproato, también puede que sea necesario que se añadan al tratamiento los antipsicóticos y los ansiolíticos, en algunos casos los medicamentos podrían provocar unos efectos secundarios.

El tipo de medicamento difiere según el paciente y sus síntomas, por eso es muy importante que si se nota cualquier cambio de actitud se acuda al médico, pues puede que también fuera necesario un cambio en la medicación. Además, es necesario que descansen correctamente, si una persona con trastorno de bipolaridad no duerme lo necesario podría experimentar un nuevo episodio maníaco.

Existen terapias “de diálogo” que podrían ayudar bastante a las personas que sufren este tipo de trastorno, y también a sus familiares y amigos. Podrán ver que hay otras personas en su situación, y les ayudarán a mejorar el comportamiento y sus actividades. Este tipo de terapias son especialmente recomendables en los períodos depresivos.

Aparición de síntomas

Suelen empezar a aparecer los primeros síntomas en la última etapa de la adolescencia y antes de la edad adulta. Es muy extraño que aparezca después de los 50 años, de ser así, el origen del trastorno será orgánico.

Los síntomas más comunes de los estados depresivos encontramos: sentimientos de tristeza, pesimismo, vacio, culpa e inutilidad, pensamientos sobre el suicido, irritabilidad, insomnio, falta de energía y de concentración. En cuando a los síntomas de los estados de manía están: la euforia y autoestima exagerados, aires de grandeza, falta de distracción, conductas excesivas como por ejemplo hacer más compras de las necesarias, llevar ropa demasiado llamativa o llevar las relaciones sexuales al límite, falta de juicio a la hora de realizar ciertas actividades, irritabilidad e incluso problemas sociales, amenazas y conductas hostiles. En caso de que haya más de tres síntomas en estado agudo, se considera que la persona es maníaca.

¿Qué hacer si tenemos a algún familiar con ese problema?

Si alguna persona cercana a usted presenta estos síntomas, visite rápidamente a su médico para que se le diagnostique.

Ellos negarán que estén enfermos, se sentirán bien y pletóricos de energía, podrían negarse a recibir el tratamiento, creando en muchos casos problemas familiares.

Es importante apoyar y entender que este tipo de trastornos no son nada fáciles, algunas personas pueden incluso tener alucinaciones extrañas, pero totalmente creíbles para ellos. Las personas que tienen episodios agudos pueden llegar a experimentar psicosis, podrán oír, ver o sentir la presencia de cosas que no son reales.

Es muy importante que se realice correctamente el diagnóstico, y no se confunda un brote psicótico de una persona bipolar, con la esquizofrenia. Las enfermedades mentales son muy difíciles de controlar y escapan del control de la persona que la padece y de las que están a su alrededor. Son situaciones muy difíciles y delicadas, los profesionales serán los que mejor sepan manejar la situación.

Si durante la vida del paciente se administran fármacos, se podrá conseguir tener un control total de la enfermedad.

El trastorno de bipolaridad
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19 julio 2012 Sin Comentarios

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