Los derechos de la mujer

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas: los derechos de las mujeres son:

1. Derecho a la vida
2. Derecho a la libertad y a la seguridad personal
3. Derecho a la igualdad y a ser libre de toda forma de discriminación
4. Derecho a la libertad de pensamiento
5. Derecho a la información y la educación
6. Derecho a la privacidad
7. Derecho a la salud y a la protección
8. Derecho a construir sus relaciones de pareja y la planificación familiar
9. Derecho para decidir si tener o no tener hijos y cuando tenerlos
10. Derecho a los beneficios del progreso científico
11. Derecho a la libertad de reunión y participación política
12. Derecho a no ser sometida a torturas y maltratos

Las mujeres siguen siendo víctimas cada vez que no se les permite desafiar en condiciones de igualdad a aquellos que insisten en que el poder es por naturaleza masculina. Lo importante es entender que en cuestiones de igualdad y oportunidad no todo puede ser visto desde el punto de vista de una “naturaleza femenina” y una “naturaleza masculina”.

A partir de esta “naturaleza” se organizaron las cualidades y defectos, tanto en la naturaleza femenina como en la naturaleza masculina.

Diferencias notables entre las naturalezas del hombre y la mujer

En la naturaleza femenina se dice que son sensibles, amorosas, emocionales, preocupadas por la patria, intuitivas, dulces, seductoras, divertidas, frívolas, más débiles que los hombres, tentadoras de los hombres, diosas, hadas, astutas, sentimentales y bellas.

Mientras que los hombres son por naturaleza, el cerebro, duros, agresivos, violentos, líderes valientes y fuertes, buenos amigos, tentados a pecar por las mujeres, competitivos, creativos, lógicos, saben guardar un secreto, predispuestos a la infidelidad sexual y otras cosas similares.

Una larga tradición de muchos siglos de marginación que se prolongó hasta finales del siglo XVIII, consideraba la mujer inferior al hombre, tanto emocional como racionalmente. La función básica de la mujer se había limitado hasta entonces a la procreación y el mantenimiento del hogar. Los griegos las aislaron en sus gineceos, nombre que daban los griegos a la habitación de las mujeres.

Platón consideraba las mujeres y a los esclavos como seres carentes de razón. Aristóteles, aunque las consideraba inferior al hombre, se ocupó principalmente de especificar la mejor edad en la que debían procrear y ser educadas por sus maridos. Jean-Jacques Rousseau, el símbolo por excelencia de la ilustración francesa, más de 2000 años después, continúo repitiendo el mismo discurso sobre la inferioridad de la mujer. Este fue y ha sido el concepto dominante y casi nada ha cambiado desde hace siglos.

Según el escritor británico Paul Johnson, “la raza humana ha estado funcionando a la mitad de su energía creativa.” Johnson añade que “los residuos de la no utilización del talento femenino se tendrán en cuenta como uno de los errores más flagrantes y más incomprensibles de la historia humana”.

Lucha por la igualdad social

Con la lucha por la igualdad social, las mujeres en los últimos años, han tratado de ejercer sus derechos, aquellos derechos que estaban reservados exclusivamente para los hombres. Hoy en día, las mujeres han ganado su lugar dentro de las empresas y los más altos niveles jerárquicos. Las mujeres ya ganaron el derecho a la libertad, y a votar en las elecciones, derecho a la educación, a la intimidad, entre otros. Todo esto demuestra que las mujeres son tan capaces como los hombres y sus derechos deben ser respetados en su totalidad.

Aunque esta es una realidad, es fácil ver que en todo momento de la historia, existieron muchas mujeres se distinguieron como los filósofos, jefes guerreros, artistas o demostraron habilidades que eran, teóricamente, prerrogativa de los hombres solamente. La historia siempre las menciona como excepciones y se valoran como tal.

Los conceptos sobre los derechos de la mujer se empezaron a desarrollar poco a poco a partir del siglo XVII, cuando se comenzó a defender las ideas sobre los derechos naturales del hombre. John Locke y Rousseau mismo no tuvieron ningún reparo en decir que todos los hombres nacen libres e iguales en derechos. Pero cuando se planteó la cuestión de la mujer, la respuesta fue siempre la misma: las mujeres no son hombres, y por lo tanto, esta igualdad de derechos no se aplica a ellas. A pesar de la masiva participación de las mujeres en las revoluciones liberales de 1688 (Inglaterra), 1776 (EE.UU.), 1789 (Francia) y 1820 (Portugal), la verdad es que los revolucionarios siempre estuvieron mucho más dispuestos a reconocer los mismos derechos para los esclavos que para las mujeres.

Una de las primeras mujeres en alzar su voz para defender sus derechos fue la inglesa Mary Wollstonecraft (1759-1797). En su famosa obra La Vindicación de los Derechos de la Mujer, publicada en 1792, donde exige la igualdad de derechos políticos entre hombres y mujeres.

La igualdad de derechos entre hombres y mujeres fue posible a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero hasta ahora las mujeres en muchos países del mundo aun son tratadas como personas de segunda clase.

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20 Junio 2012 Sin Comentarios

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